¡Otra vez las vacaciones!

niñoscorriendo Eso es lo que muchos padres piensan cuando llegan las vacaciones de los niños, y es que parece que cada vez tienen más. A lo mejor cuando nosotros íbamos al colegio no nos dábamos cuenta de todo el tiempo libre que teníamos, pero seguro que a nuestros padres les pasaba lo mismo; llegaban las vacaciones de verano, de navidad, de semana santa… y ellos trabajando todos los días mientras los niños disfrutan de largas temporadas de vacaciones. Para los padres esto es un suplicio sobre todo si no saben qué hacer con el niño.

Y es que en verano todavía los abuelos, que son los generalmente cuidan de los niños mientras los padres trabajan, pueden llevarlos al parque, nadar o tomar un helado pero cuando llega el frío, ¿qué haces con los niños para que no se aburran y te hagan trastadas mientras estás trabajando? Pues muy sencillo, aunque los niños acaben de estar en el colegio siempre es bueno que durante las vacaciones sigan repasando lo que han aprendido y no solo lo repasen sino que también puedan aprender cosas nuevas.

Cuantas veces nos quejamos de que aprender inglés es muy importante pero nuestros hijos no lo saben hablar bien. Pues vamos a acabar con esto gracias a que  los libros surprise book pueden ayudar a los niños a mejor en su inglés.

Es como un libro de vacaciones que, a través de divertidas actividades, ayuda a los niños a recordar lo que han estudiado en el cole y mejorar en la utilización del idioma tanto hablado como escrito. De esta manera los padres podrán ir al trabajo tranquilo, sabiendo que sus hijos están estudiando inglés y no organizando alguna trastada en casa porque están aburridos.

Es una buena idea para que los niños aprovechen el tiempo de vacaciones mientras los padres tienen que seguir trabajando, aprendiendo bien un nuevo idioma.

Fizzy book

La traducción literal para la frase fizzy book es “libro gaseoso”. Aunque es más que evidente que el sentido estricto de la frase no nos diga nada, tal vez nos haga pensar en esos libros que tienen menos de doscientas páginas (o incluso menos de cien) y que uno se puede leer de un tirón, porque cuentan una sencilla historia con una cantidad limitada de personajes y situaciones. Podríamos decir que son esos libros que uno se lleva de vacaciones cuando lo que busca es descansar completamente. Te tumbas en la playa o en el lugar que has elegido para relajarte, abres el libro y pasas algunas horas descansando tanto el cuerpo como la mente porque tu libro se limita a contar su historia.

Es verdad que hay quien aprovecha las vacaciones para leer algún libro que llevan tiempo queriendo leer, por lo que vemos a gente con un ejemplar de dimensiones considerables y al que le dedican la mayoría de su merecido descanso. Suelen ser personas con un marcado perfil intelectual que no tiene mucho tiempo para leer durante el resto del año.

No queremos decir que aquellos que buscan una lectura ligera no sean intelectuales, ni que todos los intelectuales busquen obras elaboradas. Se puede ser perfectamente de cualquiera de los perfiles posibles y en cada momento apetecernos uno u otro tipo de libro sin distinción. A veces podemos usar nuestro tiempo para aprender algo nuevo o disfrutar de alguno de los llamados clásicos, esos que dicen que en algún momento de la vida de alguien tenemos que leer, y en otro momento no nos queremos complicar, y entonces elegimos libros que han sido escritos para ser leídos de una sola vez, en poco tiempo y sin la necesidad de tener que ir en busca de un diccionario para conocer el significado de determinadas palabras.

Los emplazamientos humanos más contaminados

Según un infirme presentado por el Instituto Blacksmith, un organismo que trabaja por el medio ambiente en el mundo, los países más contaminados son:

  • Ucrania
  • Rusia
  • República Dominicana
  • Zambia
  • Perú
  • China
  • Kirziguistán
  • India

En Ucrania, la ciudad más afectada es Chernobyl, en donde una gran explosión nuclear soltó una radiación tan fuerte, que llegó a ser 500 veces más grande que las bombas que explotaron en las ciudades de Hiroshima y Naghasaky, respectivamente.

En Rusia, las ciudades más afectadas son Dzerzhink, sitio en el que las fábricas de armas durante el período de la Guerra Fría dejaron secuelas formando gases y químicos tóxicos. Otra localidad en Rusia afectada es Norilsk, donde el dióxido de sulfuro y las partículas metálicas de níquel y cobalto pululan en el ambiente en el que viven alrededor de 134 mil habitantes. En Rudnaya, sus habitantes respiran aire contaminado con plomo.

La población de la ciudad de Haina, en República Dominicana, aún es afectada por los restos de una antigua planta de reciclaje que allí funcionó.

Zambia también cuenta con una ciudad muy contaminada que es Zabwe, en donde los niños tienen en su sangre restos de altos niveles de concentración de material nocivo, que desprenden las numerosas fábricas y plantas industriales que procesan cobre y otros metales.

En Perú, la región de La Oroya padece desde la segunda década del siglo pasado, la exposición de las emanaciones nocivas de una planta de fundición.

La ciudad de Linden, en China, registra altas dosis de arsénico, carbono y plomo en el agua, lo que es verdaderamente preocupante.

En el asiático país de Kirziguistán, la ciudad de Mailuu-Suu posee con una mina de uranio en al que sus habitantes están expuestos a una alta concentración de radioactividad.

La región de Ranipet, en la India, cuenta con plantas de productos y procesamientos químicos que han arrojado durante dos décadas desechos altamente nocivos. Allí, el promedio de vida de un individuo no supera los 40 años.